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Quisiera morir en tu pecho

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Cerré los ojos y contemplé un pequeño barquito que navegaba por un mar inmenso que lloraba porque ya no era azul; cosas del pasado,-me dije-, y seguí soñando.

Quise pensar en la fluidez de la vida, pero no me dejó hacerlo el dulce sopor del sueño; ¿Dónde están las ballenas blancas y los delfines rosados de mi niñez?, ¿donde murieron mis recuerdos?, ¿quien puso coto a mi luz y emponzoñó mis deseos?

Y así, decepción tras decepción transcurre mi vida, hoy te hablo a ti, mujer encendida, nube de oro que engrandeces mi alma con tus lagrimas; no pude despedirme, -ni lo haré ahora-, prefiero sentir tus labios de seda y el color azul de tu mirada; morir en ti, sentir tu piel, navegar con mis dedos en el universo de tu cuerpo, aprenderlo de memoria para cuando me haga ciego, ciego de luz, ciego de despertar, ciego de cielo gris.

Quisiera morir en tu pecho, te lo dije mil veces, el viento entorpecía nuestro dialogo y lo rescaté de entre las nubes, haciendo de él mi reino; todo por ti, por sentir tu aliento, para que no muera nada que sea nuestro, necesito que siga viva la tinta con la que dibujo mi cielo, ese que tu habitas, ese que yo espero.

No quiero vida de hoy, otro espacio anhelo, sentir tu mirada, enredarme en tu pelo y, de eterno mirarte, hacer mío todo lo que de ti está quedo.

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Que todas mis palabras te sepan a viento

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Hoy deseo que mis palabras os sepan a viento, porque el aire es su espacio natural: un vehículo para que os llegue mi voz de la manera más intima posible.

Somos soñadores porque lo hemos decidido así o quizá, también, porque no nos gusta la vida; pero, sea como sea, no tenemos remedio y jamás podremos dejar de de soñar porque el combustible que recalienta nuestros pechos está anclado en las estrellas y jamás renunciaremos al deseo de volar, a modo de duermevela y sin miedo a la oscuridad.

Es cierto que somos así, ¿verdad, amigas mías?

Hay varios usos para lograr el dominio del lenguaje y que este reine resplandeciente gracias a un léxico sobresaliente enmarcado en estrofas de oro pero yo desdeño de todo esto, solo busco que encontréis placer al leerme.

Lo que realmente ambiciono es traducir la música que, nacida de mi pecho, propicie un baile interior en el que todas mis vocales se conjuren para envolver en palabras la esencia de un beso que para todas vosotras llevo dentro.

Ese milimétrico equilibrio entre locuciones que los grandes llamaron rima me sirve para traspasar los cautelosos niveles de vuestras resistencias hasta llegar a una semilla viva que, también nacida de vuestros pechos, se haga eco  de cada una de mis letras, al igual que lo hacen las grandes sinfonías que, con el viento en llamas, se atemperan.

Somos eternos, como los son nuestros sueños; puede que tras el cielo, y en un tiempo aún lejano,  nos encontremos con ellos pero, aunque esto fuera posible, seguiremos  creyendo que jamás se cumplirán y buscaremos más y nuevos anhelos porque somos así y porque esta es la tarea de nuestro eterno corazón.

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Como aquel viento sur que muerde las nubes

oteando, escultura de tanos

Respira la luz de un día que se extingue entre nubes grises que se incorporan altivas al ver al sol agonizar; sonríen unos instantes aunque su amado no les mira, pasa de largo: ya no hay brillo en su corazón alborotado.

Ellas morirán siendo nubes  tristes como, a su vez, lo hacen las promesas de aquellos labios que tiemblan porque pasó su tiempo y ni el aire besaron.

Tú me cantaste una canción que hoy resuena lejana,- ¿qué será de ti?-, -¿Qué habrán visto tus ojos celestes?-; sí, la vida no nos amó y nos colocó a uno y a otro justo allá donde mueren las esquinas del olvido:

Yo desordenado  y perdido y tú etérea y distante.

Jamás volveré a verte y esto me derrota, y me duele, porque mi corazón intenta llorar y en sus esfuerzos se asemeja a un puño herido que rompe el agua esperando que las gotas se descascarillen como un cristal.

Pero solo son gotas frías que languidecen en plazas de un falso abril mientras huyen de un viento sur otoñal que recalienta la emoción que ya no sienten y  que retiene, en sus pechos, autómatas latidos de desvariados acordes.

Es sangre dulce: ya no hiere.

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Aquella vieja historia de amor

sin miedo

Volverás, volverás, lo harás desde laureles raídos; victorias del pasado y alientos doloridos; crearás bruma en mis recuerdos y creerás que te amo y que estoy cuerdo.

Amor mío  lo nuestro murió como aquellas luciérnagas que creíamos prisioneras de aquel verano que rompió nuestros latidos e hizo míos tus labios en un cruce de destinos que aquel viento malo barrió casi sin haber nacido.

Fueron días de altamar, vientos del norte encorajinados y brisas de estío equivocado: un moribundo octubre que se creyó mayo y una luz distante que desbarató aquellos mil te amo, quebrándolo todo y construyendo un muro que era innecesario.

That old love story

Come back, you come back, you will from frayed laurels of past victories and painful breaths, will create haze in my memories and I love you and believe that I am sane.

My love ours died as prisoners believed those fireflies that summer that broke our beats and made your lips on mine intertwined destinies that evil wind that swept almost without being born.

They were days of high seas, north winds and breezes heroic wrong summer: a dying October that May thought and a distant light that broke those thousand I love you, breaking it all and building a wall that was unnecessary.

Fotografía·prosa poética

Como pequeñas muertes

flor, photoshop

Es de oro la canción de tu pecho; madrugada de seda que se turba como un sueño loco ante el último golpe de caderas de dos amantes que, en unos minutos, volaran raudos por senderos opuestos de la vida.
Porque es cierto, claro que sí: duelen las vidas que no se han vivido, los besos entre labios que se han equivocado y el viento que enhebra vaivenes ajenos y murmullos lejanos.
Son cosas del día, manejos del tiempo; pequeñas muertes y todas en silencio.

As little deaths

Gold is the song of your chest, it will dawn silk peat as a crazy dream last blow to the hip of two lovers, in minutes, swift fly from opposite walks of life.
Because it’s true, of course: we hurt the lives that have not been lived between kisses lips were wrong and the wind fluctuations and non threaded distant murmurs.
They are things of the day handling time; little deaths and all silent.