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Cuando sueño que eres mía

tanos, atardecer
Casita en Tanos, una foto de Pepín Balongo.

¿A quién quiero engañar vestido de descreimiento?
Sigo anhelando los rayos de sol que se volcaban en mi pecho
Doy volteretas sin fin alrededor de unos ojos
A veces azules, otros inciertos.

Y ¡claro que sí!:
Sigo llorando en mi almohada recordando viejos amores de viento
Mientras diseño corazones de azúcar que decoran firmamentos
Y mendigo abrazos
Y ¿Por qué no?:
El consuelo de un corazón libre que me lance un tiento
Y que me haga de techo,
Solo eso, nada más que eso.

Hoy he abierto las paredes de mi alma para decirle al cielo:
Qué me sostengo en sus cimientos,
Qué mis labios hablan, y sonrío, qué no me arrepiento
Y cuento las nubes cuando, de pronto, las levanta el viento.

Un instante, una vida, un secreto para ti y quizá el consuelo,
De un suspiro eterno, sin sombras ni lamentos;
No se lo digas a nadie, pero cuando sueño que eres mía
Te dejo ir, como el sol al mediodía.

Y de nuevo una lágrima ilumina
El espacio vacío que me dice que nunca fuiste mía.

Fotografía·poesía

Podría vivir por un beso, podría morir si te pierdo

fotos de Tanos, Cantabria
Paisaje cántabro, una foto de Pepín Balongo.

Pareces una flor que rompe en mi pecho
Aura inesperada de un lecho que es solo reflejo
De pasadas agonías, caprichos y desconsuelos.

Te quiero vida mía, no te siento lejos,
Pero el viento adivina los sentimientos contrahechos
De un pobre ciego que busca un anhelo
Un grito compungido o el recuerdo de un beso,
Tejado de la nada, o acaso fingimiento.

Vuelo deprisa hacia cualquier nido
Tejado de desdicha, extraviado desvarío,
Ven, no lo dudes, da la vuelta a tu camino
De la mano, , conmigo.

Regenera mis espacios, sé mi abrigo
Y manéjame los hilos, despacito te lo digo,
Ni soy amigo, ni soy del frío, ni soy yo contigo,
Soy solo daga enamorada que ha roto en mil suspiros
Las ansias que sentía y luego, vacío, se perdió en el río.

Vuelvo a pie de donde nunca regresé,
El sol se hizo duende y, más tarde, la luna fantasía inerte,
La luz te creyó princesa y la oscuridad juró que no me conoce,
Senderos de estrellas que ocultaban los reproches
Retazos de esperanza, una de cada dos noches,
Almohadas rebeladas, lágrimas que separan
La dicha de aquella brisa enamorada
Que me embarga cuando hablas.

Si alguna vez fui tuyo no tardes más
Apaga mis días o déjate abrazar
Por la fuerza de mi alma que ya no puede mas
Y acá, en el cauce de mi vida, me impide respirar
Moriré en el camino si no te siento llegar
Y lo poco que quede de mi vida lo arrojaré a la mar.

Fotografía·poesía

Melancolía, el viento me dijo que eras mía

fotos de Tanos
Calma y tempestad, una foto de Pepín Balongo.

Razones que guían, desiertos y utopías,
Niebla que aletea ante la presencia de la vida,
Rompe el alba, vidas dispersas,
Son solo palabras, el viento calla sus penas.

Brisa dibujada, rompiente de otros mares,
Un vulgar latido, corazón palpitante,
Eterno pensamiento, alma que se hizo errante.

Desdigo de la rutina su esencia,
Brillo entre invisibles caricias
De vientos imposibles que a la aurora vampirizan,
Volteretas y pasiones de una luna cautiva,
Aguafuerte inacabado que silenció su ira.

Todo eras tú, yo quizá solo fui orilla
De un puente de oro viejo
Que a mi razón te unía,
Equivoqué mis pasos, diseñé otra vida,
Navegué sin faro
Y encallé en el risco de la melancolía.

Todo quedó roto, tú no lo sabías
Y, ansioso de ti, arreció el mediodía
Para pedirme, incauto, lo que de ti ya no retenía.

Pero el viento se hizo roble, la alameda frontera
Y la fortaleza endeble se rindió a tu belleza,
Pero el tiempo impasible no entiende de amor imposible
Y lo que ayer fuera eterno se tornó perenne.

Rumor incesante de viento imparable
Y un enfermo adiós,
Suplicante sostengo hilo bramante
Para remendar los trozos de mí errante corazón.