Fotografía·poesía

Mi alma ha diseñado una máquina para detener los amaneceres

Vientos de fuego, una foto de Pepín Balongo.
Vientos de fuego, una foto de Pepín Balongo.

Hoy soy verso fantasma, pareado en busca de princesa
Que ya está, pero espera, ¿qué espera?
Mi alma diseñó una máquina para entorpecer amaneceres
Hoy me liberé, no quise realidad y esta pasó de largo
Pensando que se había equivocado.

Y pensé, sentadito aquí en el río, ¿Qué canción elijo?,
La más cálida, aquella sin filos,
¿Aquélla otra que provoca frio?,
O a la de ella que me sabe a brisa fresca
Pero que, de mi tiempo, rehízo remolinos.

Pero jamás la de la dinamitera que bombardea mis torpes defensas
Mientras con manos temblorosas intento sujetar lo que de alma me queda,
Por no decir que digo que hay la que convive de equilibrios
Fuegos marchitos que, de parecer juventud, solo trasmiten olvido,
Dolor desgana y sinrazón…, despacito te lo digo.

Sé que hay brillos, sinuosos luceros que me ofrecen consuelo,
Pudieron ser, quizá, amores verdaderos,
Pero fueron sin serlo, porque nacieron de una mesa gris
Que desgasta mis codos y produce desasosiegos
Y de una amiga luciérnaga que me habla y llega,
Parece sincera, pero al pronto me mira y duda,
Eternas dudas, sempiternas contradicciones,
Pero llegan del cielo y no muero porque de ellas me muero.

Fotografía·poesía

De tanto soñar mil gritos mi alma se ha hecho suspiro

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De tanto soñar mil gritos mi alma se ha hecho suspiro,
No creas que todo lo ves, princesa,
Las cosas del alma las coso con un hilo
Que recompone amores marchitos cada vez que te olvido.

Creíste que al ser viento, y estar tú muy dentro,
Habías atrapado mis sueños,
Pero yo ya me enamoré de quien dijo
Que no podía amarme porque yo era viento,
Sí, huracán de fuego, para ti inalcanzable como el universo,
Y a la vez cercano como los labios del último beso.

Eso es lo que no entiendes, lo que te brota en la mente
Intentando descifrar un enigma infranqueable para ti
Porque deriva en carreteras secundarias,
A las que jamás tendrás acceso,
Campos imaginarios de mil flores en las que escondo mis anhelos.

Creíste atraparme, me sentiste enredado en tu alma,
Pero todo era finito y endeble como un nenúfar que sabe que está muriendo,
Amar es deseo y me faltaba ese ruego,
Emociones distraídas, eternos desarreglos
De cuchillas afiladas por las que mil y mil veces navego
Esperando que de pronto, tras aquel paseo,
Y tras el primer gozo, descubra desde dentro que yo también te quiero.

Y si acaso te preguntas si en vacías palabras me pierdo
Es porque no conoces que de mi fuego
Parten millones de amaneceres que, aunque jamás veo,
Hieren de puro bello a quien supo mirar bien de lejos
Renegando de que no es hermoso lo que solo sabe tierno.

De puro críptico me pierdo, pero bien sabe tu entendimiento
Que no te amo, pero de ti me muero, que no te extraño, pero te espero,
Sentimientos opuestos de un corazón que no está muerto,
Porque allá en el filo, aunque de lejos,
Un día te vi en el camino y, de tanto perderme, perdí el frío.

Porque de eterno mirarte y de tu azul abrasarme,
Compré de nuevo otro hilo muy fino
Porque, de saber sabía, que mi corazón tranquilo
Se volvería a perder en mil ruegos,
Porque no existen deseos tangibles
Que no dinamiten tus besos.