POESÍA

 

Tropiezo con vientos imposibles
Sofisticada rudeza de un fuego incoloro
Amapolas que no son violáceas
Rotunda negritud ruborosa
Incertidumbre cadenciosa
¿Soy o no soy la rosa?
Eres de cristal
Blanco radiante, quizás, quizás
Si del viento hipnotizas la brisa
Siempre sin prisa, eterna risa
Hielo que concita en sí la muerte fría
Siempre deprisa, sí, siempre deprisa.

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A veces de intensa la tristeza se desvanece
Y no sabes entonces si tu corazón late o esta inerte,
Si respiras aire o briznas de poniente
O si te rodean mares, o se entremezclan las corrientes.

De vivir soy miserable pedigüeño,
Nunca risueño, siempre vulnerable,
Viviendo de lamentos que se convierten en aire
Y late, late, esperas que se dilate
Algo que arde, de inestable cadente,
Y que le pide al universo una imagen silente
Que susurre sin voces, que serene y se eleve.

No comprendes, de base ruinosa,
Lo hermosa que siente, lo que mi alma provoca
Cuando, temblorosa y suplicante,
En sueños tu boca me roza.

Soy niebla y viento, cadencia y lamento
Y a veces ni eso,
Ala de ángel muerto, esencia de lo que parece universo,
Pero solo es un charco eterno,
Si te amo te veo, pero no lo hago, soy sincero,
Y te miro y te pierdo y comprendes, no entiendes,
Ni me ves, ni me quieres.

Y me pierdo en auroras, nubes dibujadas
Que de frías son hadas y ellas SÍ, ellas me aman,
De largo me tocan, goce seco provocan
Y tiemblo, ruego y suspiro
Y vuelvo a amar lo que no es digno,
A regalar fuego, incauto, a quien solo da frío.

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Preso del martirio regalo rosas al viento,
Hoy me desprecias, lo sé, dame un tiento
O dinamita mi corazón y que se pudra de viejo,
Pero aun así, marchito, mil poemas germino
Y vuelvo, continúo y grito,
Semilla nacida de sangre que pare versos
De mil amores o de ninguno nacido.

Semen que une estrofas, acentos y comas,
Que no se disuelve, que brota y brota
Regalando caricias porque se acerca y toca,
Vida dilatada que rompe miserias
Y donde hay dolor siembra cerquita el amor, brisa loca.

Y tu ensayo, que parece de vida,
Envidia algo que, de lejos, parece indigno
Pero a tientas camina
Hacia templos y princesas tan llenas de vida
Que sus besos y lamentos ni te tocan, ni te inspiran.

Porque mientes, porque dudas,
Porque, de sal, estás sola, vives sin palabras, gozas sorda
Porque de nadie eres y nada provocas,
Porque es de sucio todo lo que tocas,
Y que tú crees agua siendo despojos
Del apestoso cieno del infierno
Y mi poesía allí no te llega, porque ella es hermosa
Más que tú, aunque seas una rosa.

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Arrítmica armonía disonante y desdibujada,
Atónitos resortes malsonantes
Atávicos rastrojos de vientos imposibles,
Inconstantes e inconscientes.

Vuela malherida la nostalgia,
No cede su aroma el clavel al atardecer
Incierto, inseguro, malhadado
Cinética libélula que adolece de instantes
Naves de papel que odian al sol de aquel mar distante.

Medita marchita la mortecina mano que de la flor se aleja
Y el sol no lo evita, morirá para siempre
¡Adiós entorno seguro!, evita la luz de mi frente,
Mantén ya lejana tu secreta guadaña lánguida
Que araña mi entraña, tan seca sin alma. 

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Me equivoco de equivocarme puedo, mi anhelo,

Hilazón y enigma de un tonto sentimiento

Que surge a veces y que, a tientas, busca alejarme

Arrasar  todo quedo y arrastrarme hacia un fuego

Que de lejos me conmueve y alimenta mis miedos.

 

Disperso, mi vida, te quiero.

 

Si fueras la luna, de luto iría a tu encuentro,

Si de mi arrebato trenzaras luceros

Los atraparía con tal de entregarte mis besos,

Alfombras de colores, pisando flores

O quizá amores que nunca fueron

Pero que en mí estuvieron devorando muy  bajito mis sueños.

 

Me aferro a tus labios, en ellos calmo lo que me hace daño

Y araño, doy quiebros  y siempre callo,

Todo lo tuyo es extraño, pero no engaño,

Por ello vivo y por tus muslos, y por el ardor de tu tallo

Todo lo que de ti me duele y a ti te hace daño.

 

Y tú lo sabes, ¡bien qué lo sabes!, Amarte hace daño.

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Si de estar estuvieras en el albor de mis noches

Todo lo dieras por no perderme,

Acariciarme, soñarme, tocarme, cual mariposa de colores

Que se adorna de luces,  todas azules,

Como tu mirada, como nuestros mares,

No somos aguas dulces, de amarga es nuestra esencia

Porque un maremoto de grises atosiga nuestra existencia.

 

No sé qué contarte, mi mirada está fija

En la flor de tu pecho y el rubor de tus mejillas

Viento que equipara lamentos,

Que me aleja un ciento, valores sin cimientos,

Sabor de despedida, mil te quiero, un asumido desconsuelo.

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Voces que se pierden y me llegan,

De locura me bañan y a mi alma se pegan,

De agónicas me envuelven y me pierdo, princesa,

Sé que sufres, no sé si me quieres

O de fútil embargo enfrías tus sienes

Al igual que se acurrucan los atardeceres.

 

Piérdete o dame vida, ve o vuelve,

Haz lo que quieras, dáñame si quieres,

O conviérteme en semilla para ser lo que eres,

Te veré tranquila, o te gritaré mil veces

Hasta que de pronto el día me mate y yo no te piense

O me arrebates el alma, quizá para siempre.

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Amor y dolor ocupan el mismo carril de la misma autovía; uno y otro se entrelazan y, si la lucha es igualada, vamos tirando poco a poco.

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Nostalgia de lo que nunca ha existido
Recuerdo de un abrazo que jamás sentí,
Tacto de una piel sin pasado,
De un sueño no añorado
Y de un beso que me supo a viento.

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Anillo de fuego que no une promesas
Miradas furtivas dirigidas a la nada
Huracanes que brotan de un horizonte azul,
Azul de tu esencia, aroma que no embriaga
Pero arde en mis sentidos cuando tú me amas.

Caderas distantes que bailan al unísono,
Torpe acercamiento de una infancia jamás perdida
Anhelo infinito de volver a vivir.

Sudor de mil calores que en el fondo solo son hielo,
Manos que se enlazan ante la triste mirada
De una marioneta rota que perdió su futuro.

Se ríe el bufón del volcán enamorado,
Entorpece a propósito el rugir de su lava
Pasión que enloquece a través de las lágrimas.

No cree el recio árbol en el olvido
Mientras la pequeña flor se cobije en su sombra,
Su tronco no la toca pero los dos se adoran.

Risas lejanas que resuenan en un alma distante
Ella se emociona, consuela su tormento
Y recoge su pelo espantando su lamento
Corriendo al encuentro de una esperanza,
Quizá su último aliento.

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Dos mares, dos instantes,
Y entre ellos un desierto de infinitos guijarros,
Si intentara atravesarlos me hundiría en el lago de la tristeza
Mis malheridos sentimientos no soportarían la prueba.

Solo la distancia, la que jamás envilece,
Calma la amargura, contradictoria ventura
Pues en ella yo soy tuyo y mi alma ni se fuga ni duda. 

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Dicen que la vida gira y gira

Y que de colores y música se ilumina,

No me lo creo, es mentira.

Es doloroso el recato del que sabe que ama

Vivir con dulzura el desengaño

Alejar los apegos, rozar sentimientos

Que, de difusos, parecen perdidos en el viento

 

Desventurado en que cruel muere en el beso,

No darlos, sentirlos, quizá olvidarlos

Labios marchitos que el cielo ha besado,

De dulces malhadados, eternamente robados.

Mi Torrelavega 12

 

Mienten las caricias de manos ásperas

Que arañan las heridas a duerme vela,

Terror profundo del que acerca su aliento

A una amor roto que duerme en silencio.

 

Cálida aventura del agua que muere

Sin conocer el rio en el que creyó haber nacido.

Son difusos los recuerdos

Del que el valor ha perdido

Olvidando que abandono su juicio

De tanto perseguir sinsentidos.

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Es la brisa que atraviesa paredes delicadas

Que se confunden con lino de mil ansiedades

Y grotesco el inanimado gesto

Del viejo payaso de porcelana

Que busca en las miradas porque necesita un ángel.

 

Se confunde la vida,  o se equivoca él

Pero continua, nada, empuja,

Asaltando tormentas que le devuelvan el ser

Provocando ternuras donde solo hay hiel

Navegando en el olvido, renegando del ayer.

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Vuela aturdida la mariposa que dulce le protege

Moja sus alas con lágrimas de colores

Que su corazón conoce porque de la basura las escoge,

Inmundicia de batallas perdidas

De voces que se estrellan con soledades que rompen

Y aromas que corrompen.

 

Necesito amar, lo sé, quiero vivir, me empuja el deseo

De latir con un corazón, que de roto se corrompe

No escucho los lamentos de un odio roto

Que me obliga a emprender de nuevo el viento.

 

Quiero sentir, de pálpito libre es mi espíritu

Colmenas libres de mil dulzores

Alientan mi cuerpo

Sonrisas sin dolores, éxtasis de fuego,

Niebla que se extingue ya libre sin reflejos

De viejos amores que ya rompieron su duelo.

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Me debes un beso, mil abrazos, bella desconocida

Que de tanto correr no llegas a mi encuentro

Y te ocultas con el viento

Sin saber que a veces te tiento y cercana al deseo

Dibujo tu figura con el frágil estertor de mi aliento.

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El viento se alimenta de caricias

A tientas busco las mías

Esquivo mil sonrisas, me quedo solo una,

Pero no es tuya ni mía, sino de la vida.

 

Sí sueño con tus labios

Al son de tonadillas malheridas,

Temblando que tiemblo de puro sincero,

Despojo y cobijo de sentimientos doloridos

Y digo y muero, y vivo y miento

Perturbando los rosales de aquel séptimo cielo,

Que pediste, no supe darte, y de un zarpazo

Robaste la brisa y hacia el sur te arrojaste.

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Soñar con rozar tus manos ante el amanecer,

Cerrar los ojos sobre el horizonte gris

Mar revuelta, arena en mil broces

De soledad y engaño, torpe rebaño

De malqueridas pasiones que arremeten,

Duelen, matan y hacen daño.

 

Solo de la vida un tanto

De belleza y desatino, bravura y desvarío,

Eterno molinete de profundos desvaríos

Arcoíris de colores, verde el mío,

Azul el de tu destino.

 

Y la vida da mil vueltas,

Infinitas flores de pétalos turquesa

Que viven y brillan entre las telas

Disfrazando tu ausencia,

Esa que me dice que se fuga lo que eras,

Quedando la presencia restante de tu cara oculta,

Herida bruta de la que brotan borbotones de nada.

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Fantasía apagada, amargura enrabietada,

De sentirte y no sentirte,

De permitir que hacia mí atraigas

Lo que das sin ser tuyo, quizás por eso me llamas,

Solo porque yo fui fácil de amar,

Mientras tú a mí no me amaste, sin más.

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Te echo de menos se que podría volver a intentarlo y acudir a ti rendido de nuevo, pero algo haría que esto no fuera justo, creo que los dos hemos cambiado, ya no somos ni seremos los mismos jamás, no puedo escribirte y a la vez muero si no lo hago ¿Cómo acabara esto amor mío, tu y yo frente a frente por con el infierno a nuestros pies y atrás un universo al que no podremos volver.

 

Podría decirte mil cosas, contarte las lágrimas que ella me cuentan a mí también y los dos lloramos, mi espíritu divaga, mi cabeza se pierde en un laberinto horizontal del que no podre salir si no es sin ti.

 

Tendré que dejarte aunque nunca te tuve, es difícil pero fácil de entender, tu miraras las nubes y yo navegare en la tormenta más lejana, los vientos nos separaran para siempre amor mío pero te quise tanto que me duele la vida al pensar en ti.

 

Mañana te contare más cosas amor hoy el tiempo se acaba, he de fingir y no sé qué decirle a la noche para engañarla, no quiero que sepa que te sigo amando porque sino las lagrimas volverán.