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Jamás sabrás lo que has perdido

Jamás sabrás lo que has perdido
Veras mil mareas de olas de espuma y reflejos de cristal
Pero jamás conocerás el mar que rompe contra un dique seco
Destrozando rocas que, de impávidas,
Impresionan a la eternidad.

Te dirán mil palabras peregrinas, pero ninguna de sal,
La dulzura que ves ahora se secará
Y tú abrirás la boca buscando fuego
Donde solo hallaste confusión desechando tus ruegos.

Nunca sabrás, lo querrías olvidar, y añorarás
Pero jamás lo sabrás,
Verás pasar el viento, la luna, el sol, y hasta la eternidad,
Todos ciegos en mitad de una multitud disfrazada de soledad
Y tus juegos se disiparán.

Volverás, volverás, no me supiste valorar,
Mil palabras huidizas, pomada para salir del paso,
Un ungüento con fecha de caducidad
Sin saber que quizá no lo necesitaba ya.

Juegos malabares con un corazón que jamás salió de mi pecho
Aunque lo entregué sincero
Porque, de puro amor, me sobran alas
Y la fuerza de mi alma conmueve desde la raíz hasta el extremo de la rama.

Sí mi niña, mi alma es mejor que yo,
Y tú jamás lo sabrás,
Palabras que dan vida, que rezuman pasión,
Más felicidad de la que conocerás jamás
Porque una sola de mis vocales es capaz de curar.

Pero si escucharas el aliento de mi pecho,
Preñado de latidos que laten acompasados al que está contigo,
No es una caja estúpida como tú piensas,
Es un corazón que, de enamorado, quema con fuego
Y arrasa cimientos que ni siquiera has conocido,
Ni conocerás jamás.

No conoces mi silencio, él también es sincero,
Y aunque parezca olvido,
No te confundas conmigo,
Porque solo significa que nunca has existido.

Volverás, fingirás, o serás realidad,
Mil intentos en vano por volver a acariciar
Algo que jamás comprendiste, pero que te hizo soñar,
Querrás volver a navegar y SÍ, de verdad, suspirarás,
Pero te faltará algo en el alma y JAMÁS LO SABRÁS.

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De vientos que acarician

Asómate a mis pupilas, mi alma duerme,Se olvidó mi ventana de cerrase a la vidaY el viento que miente me cubre de caricias;Es ruleta cadenciosa que, pretenciosa, aniquilaLos latidos escondidos de una vela que, encendida,Ilumina la distancia y no entiende de derivas.
Dicen que la brisa abomina el fuego,Que se enfrenta a la ventisca y no cede a su codicia,Quizá solo sea aliento del que respirar olvidaO el trozo de cielo que a su soledad se alía.
Brotes de armonía en los que el caos hace orilla,Él improvisa y la realidad cree que acaricia,Turbando tus ojos, quizá tus mejillasO aquella tormenta triste que, del mar, está cautiva.
Cierra tus puertas, acalla tu alegría,No le digas a nadie que todo fue mentira,Finge que tus muslos tan solo rozaron mi semillaY que tu corazón se hizo mediodíaA través de un cielo que entre grises convivía.

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Piel blanca que tiembla

Pelo revuelto, piel blanca que tiembla,

Si quisieras ser rosa serías la primera

Y de cada reino vacío, eterna princesa,

Siendo, de mi vida, sabia consejera o dulce cadena.

Hombros menudos, pupilas cristalinas

Mirillas para ojos de océano castaño,

Halos de luces avistados desde afiladas orillas,

Que iluminan destinos y, de los corazones, sus rencillas

Adoquinados caminos que tus muslos evitan.

Lluvia de ayer, tarda el amanecer,

Gotas inconstantes, charcos incontinentes,

Yunques ardientes, besos hirientes,

Camino leve, verdad temeraria,

Acritud y entraña de un sexo que ya no derrama.

Y hoy como el tiempo, como un agua que me evita,

Camino deprisa, horizonte sin repisa,

Faro sin nubes, luces sin vida,

Pechos que se inhiben, nadas que cobijan.

Quisiste ser, dijiste arder entre mis brazos un dulce atardecer,

Pero eras una daga agarrotada en mi alma, te pude ver,

Negaste ciento y trece, me obligaste a retroceder,

Pero sin saberlo te hundías, vientre roto y aguja cruel,

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Dos pasos vacíos, voces malqueridas

(Foto: Balongo,2013)

Ausente está la luna de esta tarde gris, ansiosos mis te quiero y añoradas las fotos de aquellos meses de abril: los que te tuve y los que te perdí.

Cruel mezcolanza de caricias ausentes y de sudores que no lubricaban piel con piel; dimes y diretes de grietas incandescentes y lenguas con sabor a hiel.

Pero caminé, -vacíos los bolsillos-, y te sentí pegadita a una flor que cayó al río y a una canción de imposible rima que arrasó con mi razón.

Pasos, y más pasos, de luna negra y de violentos amaneceres que aletargaron mi pasión, soles hundidos entre nubes traviesas y abrazos que no son de este mundo pero sí de mi corazón.

El último paso:

Te quiero, Se lo sugerí al abismo y tu eco se incrustó en mi pecho, noches de colores y requiebros dorados, perlas engarzadas entre murmullos y gargantas rotas por latidos desgarrados y rotundos frenesí producidas por dagas ensangrentadas nacidas, todas ellas, de uno o de mil días de color gris.

Fui camino de tus pasos, ladera de tus montañas y río para tus valles; agua salada tan profunda y distante que me aturdía, pero que fue brillante para mí; y así, amor mío, alejo el anhelo porque no deseo desertarme.

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Para siempre en mi corazón


Purpura es el desencanto porque, habiendo sido mía, ahora soy tu extraño; probé tus besos, en realidad los estrené, fue eso: una esencia equivocada que atrapó mi deseo y, de ti, me hizo preso.

Desde ayer, o desde un hoy muy lejano, me enamoré de un tiento, de un tiro al aire, solo fue eso: te adorné de rosas, dibujé tu pelo y añadí colores nuevos a todo lo que de ti inventé y ya no recuerdo.

Camino en un sueño lúcido, te llamo y te llamo desde acantilados contrapuestos a la rosa de tu viento; creo en ti sin haberte rezado, casi no te he tocado y ni mucho menos te ha rozado la anomalía enferma de este loco amor mío que nació ya extinto.

-Mira lo que te digo-:

Te quiero cuando te olvido y más aun cuando finjo estar contigo rozando una almohada que, de húmeda, ya no da cobijo, ni descanso, -solo frío-, es mi destino: porque sino sueño contigo sangro un liquido ya invicto porque, del corazón, solo me quedan resquicios.

Vuela lejos amor mío, créete que te olvido para que, al regreso, te llegue todo esto que aun te digo: aunque ya sea tarde y solo voltees a un sitio lóbrego y vacío.

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Pudo ser una canción, pero no es nada

Te digo que quiero amarte, pero no deseo tenerte, tú no lo comprendes, quisiera buscar otra respuesta, pero no intentar convencerte.

Mis manos han de estar vacías ¿lo entiendes?, también mi pecho ha de estar yermo de caricias, no late, no asciende, solo desciende.

Son pústulas varicosas los senderos que a desgana surca mi sangre, y así ha de ser, he de verte de lejos, puede que me llegue tu brisa o quizá un desafecto sincero ¿Qué más da?, si no siento, si me digo, si solo respiro soledad.

El viento arremete contra tu falda, tú no la sostienes, quieres que te admire el alba, y que el cielo pudoroso te regale reflejos que zigzagueen en mi alma.

Y así, ciego de ti, te amo aun más, son quimeras que no duelen, besos que no se dan y semejan suspiros de caderas que ni se han rozado, ni jamás se rozarán.

¿Por qué te escribo esto si tú no estás?, ¿Por qué llega la tarde?, ¿Por qué se tiñe de azul el mar?, necesito sentir esto, es mi delirio, ¿no lo escuchas cariño?, es un trocito de tu universo que se une con el mío.

Es extraño, lo sé, muero por un ideal, algo que inventé, está en ti, nació en mí, y aunque se pierda en la distancia se acurrucará muy cerquita cualquier mes de abril, es algo que no sabes, ni jamás sabrás de mí.

Le escribo a unas mejillas plateadas y a unos labios incendiados de pasión, nunca sabré si son tuyos, o no lo son, o si lo que brota de tus ojos es lo que hace mover mi corazón.

Quisiera que me entendieras, o quizá no, porque si yo muero no lo hará mi amor, él se acercará oportuno, y como siempre de rondón, y se aferrará a ti un día en el que el sol se oculte en un rincón,- le habré engañado yo-, puede que así, a oscuras, se aniquile mi dolor.

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Errores del viento

Es el tiempo que pasa y me traspasa, agonía caústica para una sangre de hartura desbaratada. Alicaído luce el olivo de mis días; codicia de un sol exhausto y grito retorcido de un dolor que, de anómalo, ya no me es extraño.

Mimo tu recuerdo, pero ya te he olvidado; de los mares chiquitos ha surgido un océano donde tu brisa y mi viento amarran en puertos lejanos.

Pero te siento y, a pesar de todo, aun te amo.