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Porque sé que me acaricias, poesía

Vuelves de un trauma mal curado; insistes, sé que me he alejado, indagas, desentrañas, dices que soy, o que siento, algo extraño; pero no es el silencio, amor mío, ni tampoco cosas de un ego ajado:

Estoy cansado, solo eso; soñar, y haber amado, me ha hecho daño.

Y, mientras, el universo cascarilla cristales, retales de viejos lugares, circunstancias ajenas, vientos y amores irreales; y tú tan lejos: puede que uno, o más mares, pero más cercana que la que de mí se respira el aire, mi semilla, una esencia, cualquier cosa le vale.

Pero tú miras la lluvia y mi corazón lo sabe, lees mis versos y, de aturdido deseo, el alma me arde, como lo hace mi pecho cuando le dices al viento cosas que mis oídos ya saben.

Y te vas y vuelves, y todo te vale: un recuerdo, o las flores de mil valles; creencia, connivencia, temor de dudas que curan y abrazos que ya nacen inmortales.

Y si muero, y lo deduces, viras, te haces brisa y retumban los portales de infiernos que se cierran y paraísos que se abren; y todo ello, me dijiste, porque no olvidas que me amaste.

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Me debes un beso

Hoy me desperté cubierto de rosas,
Quizá imaginarias, pero de fragantes olorosas,
Esquirlas punzantes adornan mi pecho
Es tu olor, el olor de tus dedos
Que rozan, bordean y descorren mil velos
Inexplorados, sedientos, quizá vacíos,
Pero siempre sinceros.

Eres semilla que adorna riberas
Y monte plateado que marca fronteras
Donde, de dudas, mi impulso a veces no llega
Y meces, estremeces, de heridas certeras
Que atraviesan muros y disuelven mis penas,
Esas de mí, un pobre iluso, que llora sin que tú le veas.

Asaltando los cielos o dibujando rieras
Que ni siquiera agua llevan, pero riegan,
¡Por Dios qué te riegan!

Volveré a donde nunca he ido,
Borraré lo que digo, si es olvido,
Muere de pena la luna llena, teme que no la crea,
Me dice que eres buena, que te ahogan las venas
Y que con dulces gemidos a veces me recuerdas,
Aunque en mitad del camino la vida dé vueltas.

Y te abrazaré, te retendré de lento caminar,
O de veloz carrera frente al mar,
Da lo mismo qué mar, el tuyo o el mío,
Pero al final llegará y te diré -¿Qué más da?-, déjate llevar.

Detén tu caminar, que hoy te voy a besar
Y, de puro impávido, el universo se detendrá
Y las aves del cielo darán mil rodeos para no verte llorar,
Tus labios temblorosos, mi lealtad,
Mi ánimo y tú que, de puro hermosa, no me detendrás
Y el aire, -despacito te lo digo-, brillará,
Y tus labios en los míos estallarán.

Y, -te lo repito princesa-,
El mundo se detendrá para vernos caminar
Y de impresión y de verdad, soñando soñarás
Mientras mi alma y sus velas se pierden en alta mar,
O en ese aire que, incauto, luchará
Por conseguir nuestros labios no unan su caminar
Mientras, de aliento, mi corazón latirá y latirá
Huyendo del pecho para poderte tocar.

Te quiero enamorar y, sin hacer ruido, mi alma gritará
Porque ellos me lo deben, mi niña, me deben libertad
Belleza, y mil cosas más, que se atrevieron a robar
Sin respetar a ese niño que pronto regresará
Cuando muera en tus brazos
Y, agónicos, tus labios no se quieran separar
De un hombre que te amó de verdad.

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Me canso, me dueles; mil versos de fuego y ninguno te hiere

Viento norte que me empuja hacia el este,
Una pequeña barca y, como velas,
Costurones y sobras de hilo de oro para corazones rotos.

Me he perdido en calma chicha, sin horizonte, rumbo estancado,
Tampoco te oigo, solo olas que, como yo, se quedaron sin fuerzas,
Y creo que hasta mi rima es ajena.

Voy un minuto por delante de la vida,
Siendo eterno vendaval de mil silencios,
Golpes de rocas que disuelven cristales rotos,
Demasiados latidos de sangre desperdiciada, dulce alboroto
De ciegas semillas que se abren paso
Sin ser conscientes de que se estrellarán contra un sueño loco.

Pero luego camino, oriento un poco mi destino,
Y me esperas, aunque no seas tú, confundo mis delirios,
Y me entrego; entonces, de tranquilo río,
Trasmuto en mil océanos de fuego que no comprendo,
Se lo que busco, aunque no me entiendo,
-Tú tampoco, yo creo-,
Pero de mi armonía eres consuelo y de mi cordura linimento.

Solo te pido tus alas y del temor hago un ruego,
Porque, de marchito, mi cuerpo no tiene sentido
Pero en el aletea la sombra de tus mimos,
Esos que no comprendes, esos que te hieren,
Y aunque reniegas quieres y no quieres,
Porque tu alma también es infierno,
Ves belleza donde debía haber solo miedo
Y de nuevo no comprendes, no entiendes mi verso.

Lo disfrazas de ternura lo sé,
Temes derribarme de un certero disparo al corazón,
Sabiendo, asumiendo, que jamás recuperaré el vuelo,
Pero no, yo nunca muero, soy una y mil veces Fénix,
Por eso me arriesgo y me entrego de nuevo,
Jamás dejare de buscar,
Sé que entre las tinieblas encontré luz  y la quiero recuperar.

Corazón recio, pero nunca veleta,
Sabe equivocarse y rebelarse,
Hiere profundo, hiere dentro,
Y pide poco aunque te pida el universo.

Por eso hoy giro el timón hacia la derecha,
Buscaré nuevos horizontes,
Hoy volteo con los vientos del Suroeste princesa,
En el Este estoy solo y, de doler, ya me aterra.

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Lo que soy, lo que vivo, lo que siento

Soy ave de paso y apeadero de mil almas,

Refugio seguro y cruce de caminos,

Dulce crepúsculo y león de invierno,

Tierno y dulce, áspero y seco,

A veces huracán y casi siempre trueno.

Ansío la paz y la cordura

Y la locura y los sueños,

Detalles nimios del corazón inquieto

De un hijo del mar, que teme su misterio.

A veces soy hielo y, otras, fuego,

Me enamoro de una hoja que mece el viento,

De la ola que no rompe y del cauce de un río seco;

Pero cuando tintinean los ángeles,

Y mi amor es carne y hueso,

Mi corazón moldea las estrofas de mil versos.

Pierdo y gano, pero nunca juego

Aunque mi alma dude si lo que oye es un lamento

O se trata de una rosa

Que ya no se muere por dentro.

Soy sublime sinfonía y distorsión delirante,

Cuerda de guitarra y arpa abandonada,

Guijarro en el camino o paseo de estrellas,

Galaxia acompañada por un solo planeta

Que espera a su cometa.

Acaricio el silencio o montes eternos,

Pieles tersas y mechones de cabello

O recuerdos olvidados de un viejo tiempo

En que amores imposibles dinamitaron mis cimientos.

Es difícil renacer tras mil veces muerto,

Recorrer aquel sendero sin la ayuda de otro cuerpo,

Sin una mano que roce el temblor de mis caderas

O los latidos de mi pecho,

Deseos contenidos que separa el universo.

Vivo en el arco iris y la nube gris,

Soy lluvia que cae sobre un niño pequeño

Y que moja a los amantes que aun no han pagado su precio.

Puedo ser el necio que se embelesa

Ante una falda de colores que se rinde al viento

O el fiel enamorado que muere pensando que con él se irán todos sus sueños.

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A solas frente al mar; la última mujer

No aguanto más, deseo pasear, sentirme a solas frente a la mar,

Y olvidar, olvidar, olvidar…,

Hoy no quiero mujer, ni con rostro ni sin él,

Solo vivir sin necesidad, ni de besar ni de acariciar,

Doy mucho, dar todo, tanta pasión para no recibir nada

O acaso rastrojos, desidia o desgana.

¿Es ficción?, ¿son recuerdos?

No indagues amiga mía, es mi corazón que habla,

O eso, o nada,

Te tengo, recojo las alas y en pleno vuelo las despliego sin miedo

Así hasta el infinito cercano de tu rostro,

Ese que no recuerdo.

Aunque te siento, muy dentro, quizá en el centro

De un millón de estrellas que han escapado de un viejo cometa

Huyendo de un incierto lamento

Que tú conoces y yo presiento,

Te busco y no te encuentro, te echo de menos.

Alzo la mano, temblorosa, pero altiva,

Y te navego muy dentro aunque tú no me ves,

No soy un alma caritativa,

Pero reniego de esta y de mil vidas en la que tú no estés.

Por eso caminaré sobre una arena fría y cubierta de sueños,

Esos que te presté y que no viste bajo tus pies,

Para así poner mi alma del revés.

Entonces robaré viento, espuma y un trocito del amanecer

Para mirar al sudoeste y decirte bajito, o quizá a gritos,

Que no estás, que te necesito,

Y que puede que hayas sido la última mujer.

Hoy os quiero contar algo, me refiero a vosotros, a los que habéis estado allí detrás siempre y habéis soportado con estoicismo mis desapariciones y los mil cambios de nombre de blog (aunque esta vez he vuelto a los orígenes)  con el único afán de estar solo porque, en algunos momentos, dudo de mí y de mi obra y no me siento digno de ser apreciado por nadie; entonces entorno el alma y me repliego sobre esas alas que solo vosotros veis.

Me refiero en esta ocasión al vídeo que sigue a continuación y que tiene un significado para mí que hoy quiero compartir con vosotros.

La verdad es que mi espíritu es como yo, como mi obra y como mi pasión por géneros cinematográficos aparentemente irreconciliables (acordaros de mi fascinación por el Gore); lo mismo me ocurre con la música: por un lado prefiero el “MY WAY” de Sid Vicious al de Sinatra y por otro me derrito con la música melódica de los años 70 y 80 que es una de mis más reconocidas debilidades, aunque sean el equivalente a echarle azúcar a un bote de leche condensada; son cosas muy mías, supongo.

Mirad: hace ya bastantes años y tras el primer hachazo, en forma de ingreso hospitalario que me tronzó el ánimo para siempre, me vi en un autobús (dado que no podía conducir a causa de la medicación) sentado en una de las butacas como si soportara todo el pecho del mundo en mi pecho y asustado aun por las cosas que había vivido sin creerme aun del todo que todo había sido un engaño de mi cerebro y sobre todo avergonzado por las mil cosas que me sucedieron en el breve espacio de un mes y que me obligaron a aprender de nuevo a leer y escribir.

Entonces, en aquel vehículo, apoye mi cabeza sobre la ventanilla, fuera llovía y hacía uno de los días más grises que jamás había visto en mi querida tierruca.

Fue solo un instante, casi ni me di cuenta y, sin embargo, algo en el hilo musical llamó mi atención: se trataba de esta canción que tantas veces me había emocionado y que siempre me había traído los recuerdos más bellos que he tenido a lo largo de mi vida.

Y allí algo se movió en mi corazón y revolvió algo que yo creía haber perdido para siempre: me refiero a la capacidad de emocionarme; la medicación me tenía tan atado que parecía uno de los zombis de esas películas que tanto amo pero mi corazón aun abrasaba por dentro y trataba con todas sus fuerzas de recordármelo.

Realmente no ocurrió nada en aquel momento; no recuerdo, siquiera, ni si estuve a punto de llorar pero algo se había grabado a fuego sobre la herida incurable que había devastado mi alma.

Pero ya sabéis que el destino es un gran aliado cuando se le necesita de verdad y el propició que en un triste supermercado de barrio las tropas de la esperanza lanzaran un segundo envite contra mí, y esta vez certero.

Tenía que dar paseos y yo, una persona que había sido muy activa, me veía atrapado entre esas estanterías y los mareos y las nauseas que me producían toda esa química que llevaba endosada en la sangre. De pronto volvió a sonar esta canción y al llegar uno de los estribillos que siempre me había hecho llorar sentí que todos los andamios  que atrapaban mi alma se dinamitaban por sí solos; no tuve más remedio que huir hacia la salida porque no hay cosa que más vergüenza me de que emocionarme en público (soy más bruto que un arado y a la gente no le pega en mí) 🙂

Fuera en la calle, me di cuenta de que tenía las mejillas mojadas y que no era la lluvia y me di cuenta de que no estaba todo perdido, que aun me quedaba una esperanza y que la idea de quitarme de en medio a la primera oportunidad ya no tenía tanto sentido porque me había vuelto a equivocar y aun me quedaban sentimientos.

Un beso gigantesco de este santanderino que en su día a día es una fábrica de producir palabrotas;  aunque sea  con habla cantarina, como todos los que nacimos en esta maravillosa ciudad que se estremece con el viento sur aunque esté situada en el norte del norte.

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De ilusiones y sueños rotos

¿Eres un sueño?, ¿un ideal que me produce dolor?
O una mujer que desea abrir sus poros a mi sudor,
¿Esencia de rosa o madreselva apabullante?

Soy vulnerable a las caricias de tus sentidos,
Al aroma rosáceo de tu intimidad,
Y al dulce aliento que presiento y no prevengo,
Madurez, contra vida que estalla en llamas,
Libertad, contra apabullante soledad,
Pero sin embargo te quiero, solo eso.

Si tú supieras que si mi amor un palmo te rozara
Te sangraría el alma si sangre llevara,
Si te entregara mis arrebatos, si entendieras mis deseos,
Dilapidarías mis reservas sin decir, -luego vengo-,
Contraatacaría tu desanimo derramando, sin saberlo,
Millones de latidos a los que no encontrarías consuelo.

Agonizo en los nichos que abre en mi alma
La sangre de aquel otro que navega y horada
La intensa oquedad de aquello de lo que la vida no me rescata,
Pero, sin embargo, se aleja y no lo alcanzo ni a tientas,
Todas imaginarias prebendas para no sentir que no siento nada.

Los primeros rayos de sol difuminan los atropellados latidos de mi ser,
Recuerdo de noche negra, aroma de ella, perfume de ti,
Sutil incongruencia impregnada de dulzura húmeda,
Pero cubierta de las espinas de lo que nunca llega, de lo que no llena,
Aunque mis venas estén llenas de la tinta que vehiculiza
Todo lo que desestructura mi alma,
Convirtiéndome en semilla cubierta de llagas eternas.

No comprendes de donde salgo, si muero o vuelvo,
Pero este dolor ciego que devora la morada
Donde duerme un corazón sincero
A besos alcanza tu mirada, aun de lejos,
Aunque tú, de eterna, digas que no sientes nada.

Vivo de luces y terrores prohibidos,
Como aquel amanecer desde una celda,
O aquella piedra que devuelve para siempre el río,
Como tu intimidad, cuando te dejas, y no te dejas,
Produciéndome una mueca grotesca
Que, sin ser de cera, mi vida desmadeja

amor.·poemas·poesía·Rey del viento

Aunque no lo sepas te vivo dentro, donde nunca buscas, donde siempreencuentro.

Si me preguntaras de todos mi mejor destino
Contestaría tu pecho,
Si del mejor atajo hacia la luna
Lo mejor de tu mirada,
Contigo no hay dudas, quizá sí infierno,
Pero, entre caricias, nada es eterno.

Y si de mirarte me pierdo, hermoso encuentro sería,
Tu derechita al cielo y yo camino del fuego.

Hay dos razones, o mil, todas tiernas, nada dóciles,
Son peligros, delirios, precipicios de mil mares
Pero de dulce condenarme me quedo tus abrazos
Aunque a nada saben, aunque sin brazos sepan a quebranto,
Porque, tú lo sabes, decidí amarte,
Sabiendo de ciego que te vería alejarte.

Pero entre una oscura soledad y una luz que quizá existe
Me quedo tus labios, aunque de invisibles sepan amargos,
Porque prefiero besar un sueño
Que vivir mil realidades en las que siempre estés luego,
Y a cada luego, un te quiero, y a cada te quiero un eco,
Tu dulce eco, el que es mi suelo,
En él me pierdo tranquilo porque cada paso es un ruego
Puede que perdido, pero siempre al universo.

Te escribo a ti que de rosa eres celeste,
Y de primavera eternidades,
Quizá no sepa besarte, pero jamás podré olvidarte.

Vive de tu aire princesa, tú no lo sabes
Pero es deriva de mi aliento,
Y aunque nada diga cada soplo te sabe tierno,
Porque se trata de la medida de lo que, sin ser viento,
Y aunque me haga morir por dentro,
Se hace lo que tú quieras y te rompe tan adentro
Que de dolor consumieras si de dicha dolorida
Alguna vez me hubieras dicho te quiero.